La cocaína es una droga excitante que crea una sensación de euforia, pero también se relaciona estrechamente con la depresión y los cambios bruscos en el estado de ánimo de la persona que la consume. Si se trata de un consumo puntual, es más complicado detectar los efectos psicológicos de la droga, no obstante, cuando este consumo se vuelve costumbre, los efectos se agravan y se crea una relación entre la cocaína y la depresión.

El consumo de esta droga crea un subidón de energía en el organismo y se potencian las sensaciones, esta sensación de euforia o alegría se intensifica según la cantidad consumida. Cuando estos efectos desaparecen, el adicto puede sentir tristeza, ira o incluso irritabilidad. En los consumidores de cocaína se produce un aumento de la sensibilidad a las emociones negativas y como se reacciona a las mismas, por ello, son personas especialmente vulnerables a los episodios depresivos.

Esta sensibilidad a las emociones negativas es muy común en adictos a la cocaína que estén en tratamiento para superar su adicción. Este efecto psicológico puede persistir incluso después de haber abandonado el hábito y por ello, muchas veces se requiere un seguimiento psicológico continuado.

¿Por qué se relaciona el consumo de cocaína y la depresión?

El consumo de cocaína puede producir cambios físicos y psicológicos en el individuo, así como adicción a la sustancia. Un consumo recurrente o habitual puede afectar al funcionamiento cerebral y dar pie a trastornos psicóticos. Con un tratamiento adecuado y el abandono de los hábitos, muchas de las consecuencias de la droga son mejorables, no obstante, pueden derivar otras enfermedades.

A nivel físico, la cocaína puede afectar al sistema circulatorio, por lo que es común encontrar alteraciones cardiovasculares y neurológicas como infartos o hemorragias cerebrales. Por otro lado, la nariz también resulta muy castigada, pues normalmente el consumo de la cocaína se produce por aspiración. Esta aspiración puede provocar irritaciones o heridas en los conductos y problemas respiratorios a medio y largo plazo.

No obstante, las alternaciones en el estado de ánimo y en la conducta son más que comunes entre los que sufren o están en recuperación de una adicción a la cocaína. Durante una adicción activa pueden presentar cambios bruscos en el humor, irritabilidad o incluso paranoia. Estos síntomas se agravan durante las primeras fases de la recuperación, pues el paciente no tiene acceso a la droga para calmar estos efectos.

Se genera el conocido síndrome de abstinencia y con él, la posibilidad de padecer depresión, pues el organismo está acostumbrado a recibir unos estímulos que la sustancia le proporciona y estos desaparecen. Por suerte, con la ayuda profesional adecuada, los adictos tienen a su alcance terapia para dejar la cocaína u otras drogas atrás, con ella, podrán combatir estos síntomas y mejorar su vida paso a paso.

Si bien es cierto que se podría decir que la cocaína produce depresión en algunos pacientes, cada consumo y persona es un caso particular. Algunos adictos tienen comportamientos más agresivos o brotes psicóticos, otros reaccionan con conductas depresivas por la abstinencia de la droga en el organismo. Estos síntomas son más visibles el día después del consumo de la sustancia o cuando se abandona el hábito. Cuando el organismo deja de sentir esa necesidad y se recupera de la adicción de la droga, es menos común notar estos síntomas psicológicos.

La dependencia de la cocaína es una de las más intensas de las drogas existentes, por ello, cuando se consume de manera habitual, empieza a ser esencial para la rutina de la persona. Si se suprime el consumo después de un período prologando de consumo, pueden detectarse alteraciones del sueño, somnolencia, irritabilidad y la temida depresión. Esta depresión puede ser pasajera y con el tratamiento adecuado, puede llegar a superarse, así como la adicción.

El síndrome de abstinencia a la cocaína y sus síntomas

La abstinencia a la cocaína se da cuando alguien que la había consumido durante mucho tiempo abandona el uso de esta droga. El organismo estaba acostumbrado a esta sustancia y la necesita para funcionar como hasta el momento, por ello, cuando deja de sentirla se crean varios síntomas físicos y psicológicos.

Los síntomas de abstinencia cuando se suspende el consumo aparecen de manera casi inmediata. El organismo detecta un derrumbamiento de los niveles alterados por la droga y se vuelve a sentir el deseo de consumirla. Si no se vuelve a consumir, el cuerpo empieza a sentir fatiga, cansancio, irritación o incluso sentimientos de paranoia o sospecha extrema. La intensidad de estos síntomas dependerá del individuo, del consumo de cocaína que tuviese y de la frecuencia con la que se consumía.

Hay casos que pueden llegar a desarrollar este síndrome incluso sin dejar del todo la droga, solo consumiendo cantidades más pequeñas a las que está acostumbrado el cuerpo, ya se exponen a estas sensaciones negativas. No obstante, existen tratamientos y terapias que buscan paliar o hacer más soportables estos síntomas mientras se trata la adicción, para evitar una recaída a la cocaína.

Cómo detectar una depresión en adictos a la cocaína

La depresión es una posible complicación durante una adicción o el tratamiento de la misma, por ello, es esencial contar con un equipo profesional que pueda detectar los patrones de una depresión y crear un plan adaptado a tu diagnóstico. Si no se trata la depresión, esta puede extenderse durante meses o incluso años.

Si durante un proceso de recuperación de una dependencia notas síntomas relacionados con la depresión, coméntalos con tu equipo para poder adaptar su plan de recuperación a tus nuevas necesidades. Recuerda que es una complicación común y los profesionales sabrán cómo actuar para que puedas volver a la normalidad sin volver a las drogas.

Entre los síntomas más frecuentes de la depresión se encuentran:

  • Irritabilidad o estado de ánimo bajo
  • Insomnio o dificultad para descansar
  • Cambios bruscos en el apetito
  • Falta de energía o cansancio extremo
  • Inactividad o movimientos lentos.
  • Dificultad para concentrarse en algo
  • Sentimiento de culpa u odio.

Muchos de estos síntomas coinciden con los que puede sentir un adicto a la cocaína en un proceso de recuperación y no en todos los casos se generará una depresión. Comenta tus síntomas con los profesionales para poder determinar en qué fase te encuentras, así podrás encontrar el mejor camino hacia la recuperación.

Es importante que recuerdes que todos estos síntomas son más intensos en las primeras fases de recuperación, si persistes en tu lucha contra tu adicción, estos irán disipándose y tu cuerpo se adaptará a su nueva vida. Así podrás construir una nueva versión y mejorar las secuelas que hayan podido quedar con el tiempo. Cada paso será más sencillo que el anterior y más, si cuentas con un plan de acción pensado para ti y tus necesidades. 

En Stop Adicciones contamos con todo tipo de profesionales que te ayudarán a conseguir tus objetivos y a superar tu dependencia. Si crees que podría ser lo que necesitas, puedes probar el tratamiento completamente online de manera gratuita. Después podremos seguir trabajando en tu caso y crear un plan de tratamiento que se adapte a tu ritmo y vida, así podrás volver a ser tú, sin que la droga controle tus días. 

 

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Albert Vallés

Albert Vallés

Director de Stop Adicciones

Adicto recuperado. Director de Stop Adicciones y Clínica Can Calau.

Máster en Drogodependencias, prevención y Tratamiento de las adicciones.